churros-cocido--644x362 Parecía que el calor no quería irse, que la temporada de terrazas no se iba a acabar nunca, pero todo lo bueno se termina. O quizá no, porque son muchos los que piensan que en cuanto a gastronomía, con el frío llega lo mejor a los restaurantes de Madrid. Hay varios lugares donde la sopa castellana, otra de las grandes estrellas de la gastronomía invernal, se convierte en toda una experiencia culinaria. Es el caso de Casa Perico (Calle de la Ballesta, 18), cuyos cocineras son además unas de los máximas especialistas en croquetas de la ciudad.

 

Garcia-montero Casa Perico. He cenado con frecuencia con amigos como Ángel González, Juan Gelman, Joaquín Sabina o Jesús Visor. Y, después de beber y tomar una tortilla de patatas muy rica, me gusta salir y encontrarme una placa que dice que allí murió Rosalía de Castro. Allí se esconde un trozo de la felicidad que brinda la buena amistad (Calle Ballesta, 18)

 


Casa Perico sigue ahí, y ahí seguimos los demás, viendo cómo pasa la Historia desde sus ventanales con la cuchara presta al arroz a lo cutre, la judiada estofada, las lentejas, las judías pintas, el potaje, las chulaponas de cordero, la tortilla castiza y la entrañable lechada de requesón. El sentido de lo efímero pasa, pero Modiano, el buen cine español y las modestas, buenas casas de comida, permanecen y duran.
 


Casa Perico. Es un restaurante muy castizo de comida madrileña tradicional, que lo lleva desde hace muchísimo tiempo una familia muy entrañable. Hay unas abuelas que están en las cocinas que te hacen la comida como si fuera de tu abuela o tu tía Paqui. Y el sitio es muy confortable (Ballesta, 18).

 

Fundada en 1942, con Perico al frente y la familia al lado, el potaje, las lentejas, la ensaladilla, la tortilla castiza, las chulaponas de cordero o los andarines de pollo, con la laminada de ternera son un recuerdo de la vieja advertencia de Oscar Wilde “Resisto cualquier cosa menos la tentación”. No hay quien se resista en Casa Perico a no comer bien, a pegarse un homenaje.

 

Casa Perico (Ballesta 18, 915 32 81 76): Situado en plena zona Triball (cumbre de lo moderno, que gusta a muchos y a otros no) se encuentra este auténtico superviviente cuyo himno es “Casa Perico, donde todo lo que se come y se bebe está rico”. Auténtico templo de los #cucharalovers por la variedad que ofrece, como su famoso “arroz a lo cutre”, los guisos de carne, el cocido de los lunes, las lentejas de los miércoles…

Una tarde preñada de desorientación y orfandad le supliqué a Nines, la gran Nines, que me hiciera en su prodigiosa cocina de la calle de la Ballesta las mismas croquetas que amasa, aún hoy en día, mi madre con paciencia y amor. En no sabiendo cómo explicarle el proceso, tomé el teléfono de pared que sigue colgando de Casa Perico, su palacio, y le pedí a la progenitora de mis días que le explicase a la mejor cocinera de Madrid el proceso de confección de tamaña obra de arte. Se entendieron como sólo se entienden las profesionales y desde aquel día las croquetas que se confeccionan en mi honor en aquella casa se bautizaron como ‘Herrera Imperial’, según denominación que acuñó el impagable Julio César Iglesias, a quien tanto añoro.

En Casa Perico, la cocina es casera y de mercado. Se puede empezar con un poquito de jamón, croquetas, ensaladilla de Moscú y gambas a la gabardina o un revuelto de bacalao con gambas, de morcilla de piñones con espárragos trigueros, el panaché de verduras con jamón, las gambas a la granja. Pero los protagonistas son los platos de cuchara que se hacen de lunes a sábado. Los lunes, cocido completo; el martes, judías blancas estofadas y patatas revolconas; el miércoles, lentejas estofadas y sopa de higaditos; los jueves, judías pintas con arroz y papas guisadas con costillas y champiñones; el viernes, potaje de garbanzo y el sábado sopa castellana.

Tras una larga reunión donde vimos, leímos y tratamos de entender la filosofía de algunos blogs tan extraños como este (capaz de alternar descargas gratis de manuales de hematologia, conocimientos sobre el cáncer mamario, con fotos de modelos porno a ritmo de riguitón) el Jurado del Premio más famoso de la blogosfera se tomó un merecido descanso, fundiendo la tarjeta de crédito de nuestro amado director: Arsenio Escolar, para ir a comer y beber (qué buenos estaban los vinos, joder) en “Casa Perico”.

De modo que hoy los herederos del primer Perico –Pedro y su sobrino Javier, en la sala, y Nines, en el fogón– conservan el rito y la enjundia hogareña del cocido, las lentejas, las judías estofadas, unas simples patatas fritas cortadas a cuchillo, la ensaladilla rusa… que en el paladar hacen el efecto de la magdalena de Proust, pero a la vez se han convertido en clientes exigentes de los mejores proveedores del mercado de Barceló. Es la única fórmula para aportar al menú piezas inencontrables, como los calamares de tamaño justo, una tapilla de vaca magra y tierna como pechuguita de ángel o unas gambitas que, más que una gabardina, merecen una capa de armiño.